Gratitud meditación

De acuerdo al artículo de Mark Travers titulado: “A Psychologist Explains The Neuroscience Of Your ‘Gratitude Practice’ y publicado en Forbes, se nos comenta que: “La gratitud implica reconocer lo bueno que hay en la vida y reconocer que su origen suele estar fuera de uno mismo. Este reconocimiento puede dirigirse a las personas, a la naturaleza o a un poder superior, según las creencias de cada uno. Se ha demostrado que centrarse constantemente en lo positivo produce beneficios significativos, lo que convierte a la gratitud en una potente herramienta para mejorar el bienestar”.

Para sustentar lo anterior, el propio Travers, nos ofrece dos mecanismos neuropsicológicos y sus efectos positivos:

a) Activación del sistema de recompensa del cerebro: 

“La gratitud estimula la liberación de dopamina, conocida como el neurotransmisor del “bienestar”, en regiones del cerebro como el área tegmental ventral (ATV) y el núcleo accumbens. Esta liberación de dopamina mejora los sentimientos de alegría y satisfacción y fomenta la expresión repetida de gratitud, creando un ciclo de retroalimentación positiva en el que cuanta más gratitud expresamos, más busca nuestro cerebro situaciones y conductas que susciten estos sentimientos gratificantes. Este ciclo puede contribuir a una perspectiva de la vida más positiva y apreciativa de forma más constante”.

b) Reducción de estrés y ansiedad:

“Se ha demostrado que la práctica de la gratitud reduce significativamente los niveles de estrés y ansiedad, un efecto que se puede explicar a través de su influencia en el sistema nervioso autónomo y los centros de regulación emocional del cerebro. Los siguientes mecanismos neuropsicológicos ofrecen una idea de cómo la gratitud refuerza el bienestar mental”.

Travers continúa, explicándonos todo esto, por medio del sistema nervioso simpático y parasimpático:

“Las prácticas de gratitud activan el sistema nervioso parasimpático (SNP), responsable de las funciones de “descanso y digestión” del cuerpo. Esta activación contrarresta la respuesta de “lucha o huida” gestionada por el sistema nervioso simpático (SNS) durante el estrés. La activación del SNP inducida por la gratitud conduce a una sensación de relajación, lo que reduce los marcadores de estrés como los niveles de cortisol. Esta relajación favorece la salud mental y física al apoyar funciones corporales como la digestión, la respuesta inmunitaria y el sueño, a menudo comprometidas durante períodos estresantes”.

“La amígdala, fundamental para el procesamiento emocional y las respuestas al miedo, influye significativamente en las respuestas al estrés y la ansiedad. Un estudio reciente publicado en Brain, Behavior and Immunity sugiere que la práctica regular de la gratitud disminuye la reactividad de la amígdala a los factores estresantes. En consecuencia, las personas que expresan gratitud regularmente experimentan reacciones emocionales menos intensas durante situaciones difíciles, lo que promueve un estado emocional más tranquilo y equilibrado”.

Fuente:

A Psychologist Explains The Neuroscience Of Your ‘Gratitude Practice’

https://www.forbes.com/sites/traversmark/2024/05/22/a-psychologist-explains-how-to-hack-your-brains-gratitude-circuit/