A lo largo de mi vida, he enfrentado situaciones difíciles que me llevaron a descubrir el mundo de la meditación. Hace muchos años, tuve un embarazo de alto riesgo en el que, desafortunadamente, perdí a mi bebé cuando nació. Esta experiencia me dejó con intensos ataques de pánico.
Cuando me embaracé de nuevo, tuve que someterme a una cesárea de emergencia. Al recibir la anestesia, sentí un pánico abrumador al intentar mover las piernas sin éxito. La ansiedad me invadió por completo.
En ese momento crucial, recordé la importancia de la respiración y comencé a hacer ejercicios de inhalación y exhalación con tiempos controlados. Ese simple acto marcó la diferencia entre vivir el nacimiento de mi hijo con miedo o con calma y presencia.
Después de tener a Fran, la meditación me ayudó a manejar los temores de la maternidad. Cuando mi segunda hija nació prematura, fue nuevamente mi refugio durante su tiempo en terapia intensiva. Con mi tercera hija, tras ocho meses en cama, ya tenía mayor control de mis emociones y pude vivir el embarazo con más calma gracias a la meditación
Hoy, después de 15 años de práctica, he desarrollado una serie de ejercicios de respiración y meditaciones guiadas que han sido clave en mi bienestar. Además, cuentan con respaldo científico que demuestra su efectividad en la reducción del estrés y la ansiedad.
Con mucho cariño, he grabado estas meditaciones con la esperanza de que también puedan ayudarte. Hay opciones para distintos momentos y emociones, así que te invito a escucharlas y contarme tu experiencia.